Por todos los que me conocéis es sabido que sufro desde hace varios años de cervicales. Según el traumatólogo, y tras varios exámenes y pruebas, es un problema tensional. Es decir, que dicen que soy una histérica hasta el punto que se me han invertido las cervicales y eso me provoca muchisímos mareos.
Después de pasar por dos o tres fisoterapeutas que no me han ayudado mucho, por rehabilitación en el Virgen del Rocío que me dejó tal y como estaba, hasta las trancas de ibuprofeno y myolastán y de un chorro de luz gastada en mantita eléctrica todas las noches, llegó a mis manos EL NÚMERO.
Resulta, que Samu tiene una compañera de trabajo, mi querida Erika, que lleva años sufriendo la misma dolencia que yo, y a la que nada le ha hecho efecto excepto un quiropráctico al que fue que la dejó como nueva. Y me dio el número. Llamé, concerté una cita y acudí a ella acompañada por mi suegra, puesto que soy dada a marearme.
Y aquí empieza la odisea….
La primera impresión no fue muy buena, pues vi bajarse de una moto y saludarme a un chaval que tendrá mi edad aproximadamente (mi primer pensamiento fue: y este que coño de experiencia tiene ¡¡¡ A que me deja peor de lo que estoy??¡¡). Al entrar en la consulta me llevé una grata impresión: todo muy limpito, oliendo a ambipur, con hilo musical con la cadena 100 y algunos muebles decorativos de IKEA ( que con el trabajo que cuesta montarlo ya dice bastante del pobre muchacho). Pasamos a la otra habitación y me dice: quitate el chaleco y túmbate. Y yo pensé: joer, qué directo, jejejejeje.(es coña, claro). Y comenzamos. Masajito por aquí, te duele aquí, y aquí?, cuándo te duele más,…. Tras unos diez minutos me diagnosticó y me dijo: tienes varias contracturas a lo largo de la espalda, sobretodo en la zona cervical, lumbar y del trapecio, y algunas rotaciones en las vértebras.
Excepto lo de las rotaciones, todo lo demás ya me sonaba, así que me dispuse a esperar que comenzara con las cremitas, el calor y el masaje. Y así lo hizo. Pero cuál fue mi sorpresa, cuando tras una media hora de masaje va y me dice :bueno, pos vamos a empezar. Rapidamente pensé, que qué habíamos estado haciendo hasta ahora, pero pronto lo comprendí. Tome aire, expiré lentamente tal y com él me dijo y entonces….. ¡¡¡VA EL TÍO Y ME CRUJE TODA LA COLUMNA VÉRTEBRA A VÉRTEBRA¡¡¡ Que para ponerme las cosas en su sitio y se me quiten los mareos, me dice. En ese momento, repasé mentalmente todo él árbol genealógico del susodicho desde generaciones que creo ni él conocía. Pero no conforme con eso, siguió cruje que cruje. Y cuando acabó, se dedicó a hacer conmigo nudos marineros (como dice Erika): una pierna para un lado, la cabeza para otro, un brazo para otro, tranquila que de aquí te estiro yo… En fin, os lo puedo resumir en una paliza como un demonio. Cuando salí de allí, no sabía si me dolía el cuello o hasta el hígado.
Pero pese a todo, en particular a que me soplara 25 leuros por sufrir, he de decir que estoy bastante mejor. Mañana me toca consulta otra vez, así que ya os contaré.