Bueno, intentaré que este resumen sea breve pero me va a resultar practicamente imposible.
Como la mayoría ya sabéis, este finde lo hemos pasado en casa de nuestros adorados Rocio y Dario. Y por petición popular voy a haceros un resumen de lo que durante esos dos días ha acontecido.
El sábado, a eso de las 9:00 h, sonaron Los Cagarrutas del Monte (que es el friki-despertador de mi marido). Cuando me levanté, una sensación de neblina en la cabeza y una voz gangosa dejaban entrever que tenía un catarro de dos palmos de narices. Me levanté, fui al baño y al lavarme la cara sentí un dolorcito en el ojo izquierdo: mierda¡¡¡ me había salido un orzuelo¡¡¡. Al mirar por la ventana descubrí que el cielo estaba totalmente cubierto de unas nubes entre grises y amarillas que amenzaban con descargar. Y pensé: si no fuera porque son RO y Da no iba a ningún sitio, desde luego. Me duché, desayunamos, preparamos todo y nos fuimos camino de Utrera a por dulces para llevar. DIOSSSSSSSSSSS, no os podéis imaginar la manta de agua que nos cayó en el camino. Una tormenta del copón que hizo que me pusiera gileando agua cuando bajé en la puerta de la pastelería (y yo pensaba: una, dos y tres yo me calmaré; cuatro, cinco y seis, todos los veréis).
Afortunadamente a la altura del Aljarafe dejó de llover y tuvimos un viajecito bastante tranquilo. Encontramos la casa sin dificultades y, nada más pasar la puerta, una entrañable RO con una sonrisa de oreja a oreja, saltó sobre nuestro coche y se metió dentro. La verdad, teníamos tanta ilusión como ella en las caritas.
Subimos al piso (precioso y con mucho gusto decorado, por cierto), lo cotilleamos, saludamos a Da y, ¿a que no sabes qué Nando?, descubrimos a una Darío y a una Rocío ataviados con sendas partes superiores de la ropa de color VERDE.
Una mesa super bien puesta y decorada, acompañada de un menú inmejorable nos acompañaron durante el almuerzo. Además de un ponche que hizo Da que estaba buenísimo y que fue el culpable del dolor de cabeza de Ro. Después, salimos a dar una vuelta por el centro de Huelva: fotos, carajas, tiendas, hasta que entramos en un bareto a tomarnos algo. Y allí dijimos: pues estamos muy tranquilos, así que el culpable de todo cuando nos juntamos va a ser Nando. Nada más lejos de la realidad. Fue volver a casa y poner el Trivial LOGSE y entrarnos una caraja que ni contaros. Además lo acompañamos de Margaritas hechas por Da que, al principio estaban un poco saladas (por eso de poner la sal en el borde de la copa), pero que las terceras nos supieron de muerte. Y ahí empezamos y ya no paramos. La cena fue un cachondeo y la sobremesa ni os cuento. Eso sin hablar de que a las 1:30h de la madrugada nos fuimos a la cama, pero todos a la misma. A las 2:30h Da y yo desistimos y nos dormimos. Pero los otros dos se quedaron hasta las 5:00 descojonaos de la risa.
Al día siguiente, a eso de las 10:30h, una Ro arrastrándose literalmente por el suelo (o en palabras de este finde: escapándose de clase) llegó a nuestro cuarto, seguida de Da. Ambos dos se metieron en la cama. Desayunamos, hicimos un poco de sobremesa, escuchamos a una rusa cantando sevillanas de María del Monte y acabamos los cuatro en la cama de matrimonio de estos dos.
Después, duchita, un poco de maqueo y nos fuimos a comer a Punta Umbría. Un restaurante mu coqueto a pie de playa y después un lindo paseo por la playa cuyo resultado podéis ver en el video que he colgado en el caralibro. Poco después un heladito y de vuelta a casa. El finde se acababa.
Recogimos, y nos dispusimos a marcharnos. Una despedida eterna. Casi lágrimas hubieron porque, la verdad, el finde fue fabuloso. En mi vida pensé que, con dos personas que realmente no conozco de nada, pudiera disfrutar tantísimo y cogerles desde el primer momento tantísimo cariño. Ha sido inolvidable.
PD: y eso que no os he contado las chocolatinas que nos pusieron en la almohada antes de ir a dormir.
PD2: Plasencia promete.
PD3: a Ro le dio un ataque de risa, o de iiiiiiiiiiiii, que yo me partía.
PD4: la mejor frase, la de Darío: es que sois mu queribles.

